Una fotografía se compone de distintos elementos visuales. Cada fotógrafo ordena
esos elementos según la idea que quiera comunicar, a eso se llama composición fotográfica.
Lo curioso es que si les damos los mismos elementos a dos fotógrafos, obtendremos
dos imágenes completamente distintas, porque cada uno los distribuirá según su
criterio. Marcel Antelo, fotógrafa, dice que “el fotógrafo se muestra a sí mismo en la
foto que toma, más allá del futuro espectador, es su mirada la que lo representa y lo
muestra aunque fotografíe cualquier cosa de su entorno”.
Claro que la composición fotográfica tiene sus reglas, como cualquier técnica o arte,
y busca un delicado equilibrio entre los elementos.
Todo dependerá si el fotógrafo desea incentivar en el espectador sentimientos de
admiración sobre las riquezas arquitectónicas del centro histórico de una vieja ciudad,
o cierta emoción (como alegría, tristeza, preocupación) como pudieran ser imágenes de
los estragos de la guerra en una ciudad luego de un bombardeo nocturno.
Existen tres maneras de armar una composición:
Si somos nosotros los que montamos las piezas, como es el caso de una modelo en
un estudio, las moveremos a nuestro antojo hasta que la imagen coincida con nuestras
expectativas. Pero si, en cambio, estamos en medio de la calle –donde no podemos
mover los objetos y las personas como nos plazca–, haremos la composición principalmente
por medio del ángulo de toma que elijamos, en una palabra: tendremos que
esperar el momento justo en el cual las partes se acomoden de esa manera tan especial
como habíamos imaginado antes de sacar la foto.
Algunos, cansados ya de esperar, toman la foto y corren al laboratorio o a la computadora
para armar la composición ahí, modificando, reuniendo o separando imágenes,
gracias a la edición, el montaje y los efectos especiales, que permiten realizar toda una
amplia gama de alteraciones creativas sobre el registro original.
Independientemente de la técnica que el fotógrafo elija, todos tienen el mismo objetivo:
comunicar un mensaje de la manera más eficaz a todos aquellos que observen su
obra.